MaMilManeras por BabyDove

Las primeras gripes

Estamos de vuelta en esa época. La época de la humedad, de los días más fríos, y con eso, los mocos, la tos y la gripe.

La gripe no es algo que detenga al mundo, pero cuando uno tiene un bebé o un niño chico en casa que se engripa ahí la cosa toma otras dimensiones.

Mi última experiencia con este virus se remonta a la semana pasada. El sábado Benja (2) hizo un poco de fiebre sin ninguna razón aparente, un antifebril y a otra cosa, la fiebre bajó sin problemas. Lo “gracioso” de los niños es que cuando uno se da cuenta que algo les pasa porque andan “tiraditos” es porque ya deben estar cerca de los 39 de fiebre. Yo, sin embargo, con 37,1 ya me siento que no me puedo levantar de la cama.

La fiebre volvió, se volvió a ir, y así nos tuvo unos días. También tuvo algunos vómitos, cosa que después nos dijeron que podía ser por el propio virus de la gripe. Esto de que sea un virus es una de las noticias más “aburridas” que puede recibir un padre. Que sea un virus quiere decir que se va solo. “Bájele la fiebre, contrólelo y si sigue haciendo fiebre, en 48 horas vuelva a consultar”. Es un clásico, uno se siente mal de solo pensarlo, pero juro que a veces pienso “ojalá sea bacterial”. Pero como ya he aclarado antes, lo mío no es la medicina, así que no me voy a meter en ese campo y exponerme a que se me enojen los doctores.

Como la cosa siempre puede ponerse un poco más “divertida”, Juan (5) arrancó también con fiebre y también dolor de panza, aunque sin vómitos.

Nuestras noches son bastante tranquilas, pero cuando uno de los niños tiene fiebre, la cosa cambia. En el mejor de los casos, hay que poner el despertador a las 3 y a las 5 o 6 de la mañana para controlarlos.

Ahí es donde entro en mi rol de enfermero, voy al cuarto, les tomo la fiebre con un termómetro digital que tenemos que sin lugar a dudas pelea el puesto al “termómetro más lento del mundo”, sobre todo a esa hora de la madrugada. Si está todo ok. paso a la otra cama a tomarle la fiebre al otro. Esta vez Juan hizo fiebre de madrugada y tuve que darle otro antifebril. ¿Sabía usted que puede intercalar distintos medicamentos antes de lo que aconseja cada uno? (consulte con el pediatra)

Si la cosa está muy complicada, fiebre alta que no baja rápido, los metemos a la ducha. Obviamente, en verano es más fácil, pero igual lo hacemos en invierno ya que es bastante efectivo a la hora de bajar unos grados rápidamente. También nos recomendaron pañitos fríos en la frente y debajo de las axilas, y por supuesto no abrigarlos mucho. Ahí con la madre siempre tenemos discusiones de hasta cuándo están bien o muy abrigados, diferencias que se dan básicamente porque ella es bastante friolenta y yo acalorado.

En este caso todo terminó en una semana, una semana que estuvieron en casa y que yo tuve que quedarme y no venir a trabajar un par de días. En fin, la casa se trastorna bastante, pero por suerte ya todo terminó.

Todavía me acuerdo las primeras enfermedades de Josefina (9). Esas sí que nos agarraron desprevenidos y en el caso de la fiebre de noche la llevábamos a nuestra cama y hacíamos vigilia mirándola todo el tiempo hasta que el termómetro mostraba una disminución de temperatura. ¡El estrés que nos agarrábamos en ese tiempo era monumental!

Por suerte uno va aprendiendo a dimensionar y a reconocer cuando está pasando por algo parecido a lo que ya pasó, sino, nadie tendría más de un hijo. 😊