MaMilManeras por BabyDove

Tiempo no apurado

 

El 2017 va a ser mi año – dije el 31 de diciembre mientras un año más le daba la bienvenida a un nuevo libro en blanco con muchos propósitos por delante.

Como siempre dentro de mi lista de tareas estaba adelgazar, ir más al cine, gritar menos y otra cantidad de metas bastantes superficiales.

Pero entre tanta lista y propósito, me había puesto un objetivo difícil de cumplir pero importantísimo: Pasar más tiempo con los nenes.

¿Cuántas de nosotras lo habremos pensado alguna vez y qué tan lejano o complicado suena? Porque no nos engañemos, yo quiero pasar más tiempo con ellos, pero tampoco estoy hecha para estar todo el día en casa, porque sino me volvería loca. Necesito mi espacio, sentirme útil, trabajar y realizarme. Pero viendo hacia atrás y con todas las internaciones de Quique en el 2016, sentía que tenía que poner un freno por un tiempito y dedicarme más aún a ellos.

Yo no tengo una posición que me permita no trabajar, ni mucho menos, y uno a medida que pasa el tiempo va generando gastos, compromisos que a veces se vuelven pesadísimos y quedamos presos de ese sueldo que no puede faltar.

Pero mi meta seguía ahí, latente.

En las vacaciones de carnaval lo hablamos mucho con André y finalmente decidimos que nunca sería un momento ideal para hacerlo, así que mejor ponerlo en marcha. Y me aventuré. Decidí cortar el horario laboral (con todo lo que eso implica) para pasar la tarde en casa con los chiquilines. Por suerte me considero afortunada y en mi trabajo me dieron la oportunidad de hacerlo.

El primer mes fue complicado porque no es fácil dicha reducción, ni por la operativa del trabajo ni por la de la casa. Tuve que reacomodar rutinas y aprender a dividir el día entre el oficio de la publicidad y el de ser mamá.

Para mí estar con Quique y poder dedicarme a él y a sus necesidades especiales es ahora mismo una prioridad, y la verdad es que disfruto mucho las tardes en casa. Prepararle la comida, ayudarlo a dormir la siesta, jugar con los autitos, ir a buscar a Vicente a la escuela… Cierto es, que no todo es tan idílico como suena escrito porque luego hay otra cantidad de cosas que vienen acompañadas de pasar la tarde en casa. Como tener que seguir atendiendo llamadas de trabajo, contestar algún que otro email, sin mencionar los quehaceres de la casa. Pero en la balanza compensa y mucho.

Ese tiempo no apurado como diría María Elena Walsh, compartido con nuestros hijos es único e irrepetible.