MaMilManeras por BabyDove

Volver a empezar

Volver a cambiar pañales, volver a despertarse de noche, volver a dar la teta cada tres horas, volver a tener la casa patas para arriba, volver a…tener un bebé!
El pasado 10 de abril llegó Mora a completar nuestra familia, una bebita muy deseada por sus padres y sus hermanos varones. La diferencia de edad con ellos lleva a que mucha gente me pregunte por esto de “volver a empezar”. He dicho en alguna oportunidad que me siento mitad primeriza y que la otra mitad se compone del camino recorrido, aunque vale decir que cada embarazo y cada hijo, es una experiencia única e irrepetible.

He de reconocer que antes de la llegada de la beba estábamos transitando en casa esa etapa de cierta independencia de sus integrantes, cada uno con su ajetreada agenda y horarios. Y como madre, sentía haber recuperado mayor libertad y espacio para desarrollar otras facetas también importantes, entre ellas, la profesional.

Con la noticia y luego el nacimiento de Mora, las prioridades volvieron a ordenarse de un modo diferente. Los días ahora transcurren en el calor del hogar, lejos de las corridas e intensas rutinas de antes y para mi sorpresa, me resultan un disfrute total. Pienso que a esta altura de mi vida tengo menos prisa, menos ansiedad y en contacto con ella, cuerpo a cuerpo, me siento completa y plena.

Quizás la madurez de los años enseñen a mirar desde otra perspectiva. Ya me habían advertido que ser madre cerca de los 40 traía esa sabiduría extra. No se necesitan libros ni opiniones ajenas, solo dejar fluir el instinto y conocimiento adquirido. A los 20 estamos en plena construcción de nuestra existencia, de una pareja, una carrera, un hogar, una identidad. Cerca de los 40 hemos concretado muchas de esas metas y volver a conectarnos con lo más básico resulta removedor.

El silencio, las horas que pasan mientras das de mamar, cambiás pañales y cantás canciones de cuna… llenan el alma. Una sabe, que cada momento es especial, que las noches sin dormir pasan, que el cuerpo con voluntad se recupera, que la casa puede estar desordenada por más tiempo, que al caos se sobrevive, que nada se pierde solo se pospone, y sobre todo… que los hijos crecen muy rápido.

Volver a empezar es entonces una vida nueva y un renacer en lo personal. Cada hijo te abre a un mundo de experiencias y vivencias que solo te pueden enriquecer el alma, enseñar y agrandar el corazón. Vuelvo a empezar y agradezco por ello.