MaMilManeras por BabyDove

Agradecer y amar la situación

Nosotros en febrero no pensamos ni en carnaval ni en cuadernos, vivimos en clave de cumpleaños. Cumplimos casi toda la familia. El abuelo Lali, Salva, Indro, Clarita mi sobrina, y yo. Todas las semanas hay una o más tortas en la heladera, decenas de velitas y es imposible llevar registro de las veces que cantamos el feliz cumpleaños en todas sus formas.

Si en Uruguay febrero es el mes de Momo, en casa es el de los festejos. Con toda la expectativa del mundo Salva me preguntaba si en mi cumpleaños iba a haber toro mecánico, inflables y algodón de azúcar. Intenté explicarle que eso pasaba a veces en las “Fiestas” de cumpleaños. Antes, un cumpleaños lo hacían una torta y unas velitas, parece que las exigencias de los niños ahora, son un poco mayores.

Y, contra la corriente, en lugar de planificar la lista de los útiles, estamos planificando nuestras vacaciones. Sí. Nos vamos a despedir el verano unos días a la playa, cuando éstas vuelven a estar desiertas y las calles y los shoppings de Montevideo llenos de listas escolares. Y así somos. Vamos a nuestro ritmo y tiempo. Tenemos nuestro propio calendario. “Crea tu mundo y vive en él” rezaba una grafitti que vi hace muchos años, me quedó grabado y suele funcionar de esa manera.

Las fechas de cumpleaños suelen dar lugar a las reflexiones y recuerdos. (En nuestro caso, digamos que febrero es el mes más reflexivo del año) Salva cumple 5 y ya es un niño “grande”, bueno, es relativo lo de “grande”, pero en casa es “el grande”, está por empezar el colegio, se baña y viste solo. Indro cumple 3, está dejando los pañales, toca la batería, mantiene intacta su sabiduría en formas de ver el mundo y de resolver las cosas, y ambos son tan distintos como mejores amigos. Uno es Leo y el otros es Doni, (por las tortugas Ninja). Uno duerme con su espada y el otro con el palo. Uno quiere todo azul y el otro todo violeta. Yo soy Abril y León es Rafa. León, el bebé de la casa, ya tiene 1 año y cuatro meses y está empezando a caminar, es un bebé, pero al mismo tiempo ya está grande. Camina por toda la casa y obviamente, por ósmosis de los hermanos, ve una espada o un palo, se enloquece y se las roba. Verlo correteando por la casa, luchando para mantener su equilibrio, con sus rulitos desordenados es el nuevo espectáculo familiar.

Y de pronto, te preguntás, ¡guau! ¿Cuándo pasó todo esto? Hace 5 años estaba por parir por primera vez. Sin saber lo que era una contracción, sin haber cambiado un pañal en mi vida, ni amamantado, ni pasado por nada de lo que vivimos hoy a diario. Pasó tan rápido, y al mismo tiempo parece que fue hace tanto…que casi no me acuerdo cómo era mi vida antes de ser mamá.

En estos días cumplí 36 y mis planes entre otras cosas laborales y profesionales, se centran en verlos crecer y disfrutar de la familia. Lejos de estar agotada, como me pregunta mucha gente, me sobran las energías y las ganas de hacer de todo. Se cerró la etapa de embarazos, partos y lactancias exclusivas y empieza otra. Una nueva. ¿Será que es el año del chancho y como soy chancho en el horóscopo chino me surgen estos cuestionamientos? Ni idea.

Estos cinco años fueron una revolución. Pasó de todo. Y sigue pasando. Este año cambian de colegio, empiezan en otro, doble horario. Las rutinas familiares volverán a mutar. Cada nuevo paso es un nuevo comienzo y un nuevo desafío. Agradecer, amar la situación y encarar unidos y con fe lo que se viene, en un año que, más allá del chancho y el hosróscopo chino se viene con expectativas y temas importantes y trascendentes a enfrentar y resolver.

Y basta de reflexiones de febrero. Nos vamos de vacaciones.