MaMilManeras por BabyDove

Detalles para Azul

Con Lolo no lo dudamos. Cuando pensamos en padrinos para nuestra pequeña Azul, los dos nombres surgieron de forma natural. Camila y Samuel. Ella, mi gran amiga desde la adolescencia. Y él, gran amigo de Lolo desde esa época también.

Pero hay un detalle. Sam vive en Nueva York y queríamos que coincidiera el baby shower con su visita a Uruguay, ya que en el momento del nacimiento de su ahijada no va a estar.

El Universo es sabio y conspiró a favor de nuestros deseos. El mismo día que pisaron tierra uruguaya – él junto a su novia Rebecca – se hizo la celebración.

Fue un encuentro especial, porque hacía un año que no veíamos al futuro padrino. Porque días anteriores habían operado a mi abuela materna de prótesis de cadera y había pasado muy mal en la operación y en el post operatorio. Porque cada vez que coinciden en tiempo y espacio nuestras familias -la de Lolo y la mía- es un mimo al corazón. Porque cada persona que nos acompañó nos hace sentir que no estamos solos en este camino de la maternidad-paternidad.

Esta instancia fue un momento de puro agradecimiento. De alegría y emoción.

Como en el baby shower de Alma, solo sabíamos la hora y el lugar. Todo lo demás era sorpresa. La decoración tan delicada estuvo en manos de la madrina de la pequeña, mis amigas, primas, sobrina y cuñadas.

La lluvia de comida estuvo exquisita. Toda vegetariana y este detalle es precioso, porque significa respeto por nuestra convicción, es una forma de agasajarnos de forma consciente y con amor. Lo valoramos muchísimo.

El momento de los juegos fue, sin dudas, el clímax del festejo. Ver a los abuelos, al padrino de Azul y a Lolo con globos en la panza corriendo como desaforados y vestidos con blusas femeninas fue mortal.

Otro detalle a destacar es cómo las organizadoras lograron integrar a Alma en los juegos. Por ejemplo, en la competencia de vestir bebés, la sentaron en el medio de la mesa para que obstaculizara el proceso. Fue muy divertido para nosotros, los grandes, pero también para ella que no paró de cambiarles de lado la ropita a los participantes.

Los souvenirs fueron plantas. Flores coloridas llenas de vida. Me encantó porque así son los bebés; llegan a nuestras vidas con esa plenitud dispuestos a crecer de la mano de uno.

Cuando llegamos al local, se me cayeron varias lágrimas. Nos abrazamos con Lolo muy fuerte. La vimos a Alma feliz, jugando con los niños de la familia y de amigos. Hamacando su melena, queriendo subir al tobogán, siendo cuidada por las nenas más grandes. Ella, la hermana mayor, tan pequeña y divertida. También ayudó a abrir los regalos, de igual forma que abrió su corazón a Azul desde que supimos de su existencia –intuición de madre-.

Y así transcurrió la tarde. El sol fue apagando su luz entre risas, charlas y juegos. Todos envueltos en esa sutil y poderosa energía que llamamos amor.

 

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