MaMilManeras por BabyDove

La fan número uno

Se viene el Día de la madre, y tanto ese, como el del padre son días que claramente cambian de significado cuando uno tiene hijos. Ya pasa a ser uno el homenajeado y eso requiere una distribución logística importante, y si a eso le sumamos que mis padres, y los de Viviana (mi esposa) viven en Maldonado, el Día de la madre se vuelve un verdadero desafío logístico.

¿Por qué se da todo ese movimiento? No voy a caer en la obviedad de “la madre es especial”, o “las madres se lo merecen”. Bueno, pero sí, es por eso.

Hoy quiero homenajear a las madres pero no desde el clásico lugar del amor incondicional que nos dan, la palabra de una madre, y tantas otras cosas “cursis” que se pueden ver en los millones de anuncios de artículos para regalarle a mamá en esta fecha. Quiero hacerlo desde un punto de vista distinto. Creo que las madres son especiales, no mejores (no se suban al carro), pero distintas, y obviamente, sumamente necesarias en la vida de un niño (y no tanto).

La madre es la primer fan. Con la reciente explosión de las redes sociales queda todo más en evidencia, miles de fotos de niños haciendo deportes, escribiendo mamá, perdiendo dientes, etc. Cuando yo era chico (AI, antes de internet) recuerdo que a mi madre le hacía muchísima gracia cuando yo hacía chistes. A tal punto que uno pensaría que exageraba, pero ella realmente se reía a carcajadas. Cuando mi madre se ríe a carcajadas llega a un punto que hace un risa muda, si uno no la está viendo no diría que se está riendo, hasta que necesita meter la bocanada de aire de vuelta. No tengo forma de escribir ese sonido ronco que hace metiendo aire por la boca, pero me acuerdo y me rio.

Tanta gracia le hacían mis chistes, que recuerdo que me pedía que los hiciera en las reuniones. Eran siempre los mismos, ella los había escuchado cientos de veces, y ni bien empezaba a contar uno de mis “hits”, ella ya se empezaba a reír. Incluso, a veces los quería contar ella, y no llegaba a contar el final porque arrancaba la risa muda. Es muy graciosa.

E increíblemente, o no tanto, lo mismo vivo hoy en casa con Juan (5). Juan es un payaso, vive haciendo caras y “chistes” que todavía son inventos, pero ya tiene clarísimo quién es su mejor público. Su madre. Incluso, ha descubierto qué cosas son las que más gracia le hacen, y funciona igual que funcionaba con la mía. Viviana se ríe a carcajadas.

Él arranca un chiste, y la madre ya empieza a reírse. Va inventando los chistes (a veces extremadamente largos) y la madre es como si le hicieran cosquillas durante todo el cuento. Y hasta puede repetirlo y vuelve a obtener el mismo resultado. Yo me río también, pero de pierna, a veces es graciosa la situación, que vaya inventando cosas, pero él se da cuenta que en la madre tiene el mejor público. Sabe qué tipo de cosas a la madre le hace gracia, y las repite y busca encontrale la vuelta para siempre sacarle una risa.

Ha llegado al punto de decirle “vieja” y que ella se divierta con eso y se ría. ¡Ojo!, solo funciona con Juan.

Así que este es mi modesto homenaje a las madres, las fans número uno de los niños payasos.