MaMilManeras por BabyDove

Las fiestas son, sin dudarlo, la época del año que me genera más sentimientos encontrados.
Desde la sensación de que no todos pasamos con quién o dónde queremos; hasta la más bella ilusión de ver a mis hijos esperando las 00 hs.
Creo que los peques me han ayudado a ver con mejores ojos un día que a veces pierde el foco.
Aunque no seas del club de fans del flaco Jesús, todos sabemos que el 24 es un día para festejarnos juntos y en familia.
Pero días antes, no hay humano que zafe de pensar en: qué comemos, dónde vamos, si los regalos son suficientes, si mi cuñada este año me clavara un puñal, si compré el calzón rosado que da suerte, si mi padre se mama, si seis kilos de cordero no serán poco y si esta vez llego al verano.
Y después los niños. Y ahí la vida. Y ahí el silencio.
La ilusión de verlos creer en algo. Aferrados a una ilusión como vos a un pan dulce.
Y por un rato volver a creer que no importa el lechón y el vino; importa que ellos crean en una magia.
Importa verlos correr entre familiares.
Porque al final del día y llenos de miserias, todos los amamos.
Porque se puede ser feliz con nada si estamos todos.