MaMilManeras por BabyDove

Madre e hija

Ahora en estas fechas cercanas a Fin de año me dan ganas de escribir sobre el vínculo madre-hija de manera diferente.
Tengo una madre y dos hijas pequeñas. Volver a vivir ese vínculo madre-bebé (y digo volver porque la primera vez fue cuando yo era bebé) permitió que me encontrara del otro lado de la dupla y esto a su vez me permitió ver a mi propia madre de otra manera: entender en “carne propia” por lo que ella había pasado conmigo y mis tres hermanos.
Por ejemplo, que en las primeras etapas en donde el cuerpo de la madre envuelve por completo al bebé dándole seguridad, también el bebé envuelve a la madre, con su llegada y con su fuerza, dándole la posibilidad de tolerar lo que creíamos intolerable en cuanto a cansancio, vigilia, entrega, paciencia, atención, AMOR…
Y también que con el tiempo se van recuperando espacios y esos otros roles en la vida que habían quedado relegados o disminuidos (de trabajadora, de amiga, de pareja). Mi madre con cuatro hijos viajó numerosas veces por motivos de trabajo, se realizó profesionalmente, pudo cultivar y mantener sus amistades, y ¡banca a mi padre hasta el día de hoy! (son buenos compañeros, creo yo). Así, que también me permite vislumbrar que a medida que mis hijas vayan creciendo, también irá creciendo mí posibilidad de tener más calma o tiempo libre, o simplemente horas de descanso que parecen tan escasas con bebés de pocos meses. Tiempo al tiempo, como dice el dicho. U otro dicho que me encanta: “con el andar del carro de acomodan los zapallos”.

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Por el momento, me despido de ustedes, ¡fue un placer escribir para este blog! ¡¡¡Pero me voy a dedicar al verano con niñas!!!