MaMilManeras por BabyDove

Mails al futuro

Cuando supe que estaba embarazada de Vicente (mi hijo más grande), uno de los primero regalos que recibí fue “El diario del Bebé”. Un libro precioso, con ilustraciones y colores, y muchos espacios en blanco para completar. Supongo que todos saben del libro que hablo. Son como diarios para que las mamis llevemos el día a día del bebé, escribiendo toda la información relevante que luego se nos olvida, como hora de nacimiento, peso, estatura, primera palabra, primera comida que probó, etc. Cuando abrí aquel regalo quedé fascinada. Me parecía una idea fenomenal tener un libro de mi bebé y poder pegar fotografías, escribir sus aventuras y su crecimiento.

Fue así que cuando nació Vicente completé la primer hoja con su peso, su estatura, la hora en que había nacido y alguna reflexión de lo que yo sentí en ese momento. Fue hermoso completar la primer hoja del diario, pero debo confesar que también fue la única vez que lo hice. No era que no tuviera ganas de completarlo, pero no era algo práctico. Me daba cuenta que, por ejemplo, me hubiera gustado completarlo mientras daba teta, o mientras Vicente dormía una siesta al lado mío en la cama, o mientras iba en el auto en algún trayecto largo. El problema era que no siempre tenía el diario conmigo, y cuando me daba cuenta que tenía un momento para escribir o que surgía algo para compartir, no podía hacerlo en el momento y luego se me olvidaba. Además, la tecnología hace que las fotos sean casi todas digitales y el solo pensar en ir a imprimir para luego pegarlas me parecía complicadísimo. Sin mencionar que tenía también una cantidad de videos que no tenía forma de guardar en este diario.

Ante esta pequeña frustración se me ocurrió una idea genial. ¿Porqué no le escribía cartas? o mejor dicho, ¿Porqué no le escribía emails?  Así podía en cualquier momento mandarle un email contándole cosas y adjuntar lo que quisiera, fotos, notas, videos, cualquier cosa que fuera relevante para mí y para él en ese momento.

Fue ahí que nacieron los “Emails al futuro”.
Le abrí una cuenta de correo (hoy en día mis dos hijos tienen una) y voy mandándoles cartas, algunas individuales y otras para los dos.

Les voy a compartir algún fragmento de esos emails:

“Naciste el 4 de octubre, era un martes. Fuimos bien temprano al hospital. Fuimos con Abu que había viajado desde Uruguay solo para conocerte.

Fue a las 10 de la mañana. Eras chiquitito y demoraste 7 horas en abrir los ojos. Pesaste 3,450 kg. Como eras tan chiquitito tuviste que pasar las primeras 24 horas en un lugar especial para que te den calor, porque igual que mamá eras un friolento. Fue muy duro pasar el primer día separados, pero iba a verte cada vez que me dejaban. Desde el primer momento que te vimos todos nos enamoramos de vos, hasta las perras que apenas llegamos a casa querían olerte, subir arriba tuyo y darte muchos besos. Cuando dormías las siestas ellas se acostaban al lado tuyo para cuidarte.

Fuiste socio de Vitoria y de Peñarol cuando tenías 2 semanas de vida! Papá y yo intentamos sacarte futbolero desde chiquito. A ver si lo conseguimos.”

“Un consejo que quiero darte es que leas. No mires tanta televisión. No estés tanto con la Playstation (si es que aún existe). Aprende a leer y a disfrutar con la lectura.

Lee todo lo que puedas. Es uno de los ejercicios vitales de la vida. Adoptalo como rutina y no lo dejes. Lee tanto como papá. Lee lo que te gusta y lo que no. Lee de lo que sabes y de lo que no sabes nada. Lee todo. La lectura te enseña. La lectura te ayuda a ver las cosas distintas.”

“Vas a tener un hermanito. En unos meses llega Quique (si, Quique como el Tata). Y espero que juntos vivan mil aventuras. Que se peleen lo que se tengan que pelear, que jueguen, que se rían, que griten, que se cuiden y sobre todo que se quieran.

Los hermanos son un regalo divino. Es un amor incondicional que los va a hacer muy fuertes.

Para mí, mis hermanos son de las cosas más importantes que tengo en la vida (junto con vos y con papá). Les espera una vida llena de aventuras juntos. Aprendan a quererse, tolerarse y respetarse.”

Todos los emails terminan de la misma forma:

Te amo para siempre.
Mamá.