MaMilManeras por BabyDove

“Cuando una es ´joven´, joven de alma, de mujer sin hijos, la vida es más liviana.”
Así arranca una de las charlas más desopilantes que tuve en el último tiempo con un grupo de amigas que ya son madres.
La mayoría con dos pibes viviendo en sus casas, otras cargando dentro de si al segundo, y otras con más de uno.
Nos llamamos todas Mabel y tenemos 87 años. Disfrutamos de tomar vino y fumar un cigarro (ninguna fuma) y comer pizza y hablar de La casa de papel y de máscaras para la cara y depilación: todo a la vez.
Porque las madres cuando nos juntamos sabemos que tenemos máximo, pero máximo, dos horas para ser PERSONAS.
Porque como yo le digo a mis hijos: mamá también es gente.
Y ahí estamos, como escuché ahí una vez, con el COMOCHUPOFUMOYBAILO de las madres.
Mezclando dulce con salado; vino y sandía; charlas y abrazos y rabia y dolor.
Y nos damos cuenta de que a veces estamos abatidas, como “viejas” de espíritu. Y ahí están ellas, tus amigas, que con un sacudón y un par de frases de Jugate conmigo te hacen feliz.
Consigamos una manada que nos contenga. Entendamos que nos necesitamos. Gocemos de esa hora sin hijos y de ese vino en vaso de requesón. Al final del día; no fue tan grave, ¿no?