MaMilManeras por BabyDove

No se puede parar la música

Siempre tuvimos música en casa, y a los niños siempre les gustó tenerla. Es un gran aliado a la hora de eliminar pantallas, “inventar” juegos (el baile siempre entretiene), e incluso como “tranquilizador natural” es siempre más fácil con música.
También como regalo para los niños es fabuloso, los clásicos como María Elena Walsh siguen funcionando y enganchando a los niños a cantar y bailar. Y en particular con los nuestros, el Cuarteto de Nos es un éxito para todas las edades.
Por eso, ahora que nos quedamos sin música en al auto ha sido medio caótico. Nos empezamos a dar cuenta lo fabuloso que es poner un disco en el auto que les guste a todos, que si bien no es fácil tenemos algunos identificados, y mágicamente pasan de la pelea al canto. Obviamente, la pelea cambia de objetivo ya que empiezan los “mamá yo quiero la siguiente”, “a mi me gusta esta”, etc., pero esas peleas son fáciles de resolver con un “si no se ponen de acuerdo apago la música”. Sí, incluso para eso es buena la música.
La semana pasada se me rompió la radio del auto. Pensé que sería un fusible o algo sencillo, pero no, y no dio el tiempo de arreglarla antes de hacer el primer viaje a Maldonado. Ahí fue que vinieron todas estas reflexiones, y no es que siempre vengamos escuchando solo música que les gusta a ellos. Hasta escuchar la radio con sus publicidades y sus informativos como les llaman ellos los tranquiliza. Bien dicen que “la música calma a las fieras”. (Josefina y Juan le dicen informativo a todo lo que no sea música en la radio y dibujitos en la tele).
Asi que para esta venida a Maldonado tuvimos que recurrir un poco a nuestra inventiva. Ya sabemos que no podemos darles juguetes porque como mencioné en otro post, los niños siempre quieren el juguete del otro. Ya desistimos de dejarlos elegir a cada uno el juguete que quieren en la cajita feliz de la reconocida marca de comida rápida. Se pide el mismo juguete repetido por 3, para evitar discusiones (e incluso no siempre logramos evitarlas).
Este viaje sin música fue una prueba para todos. En las próximas vacaciones tenemos planeado ir a Camboriú, y ya nos dimos cuenta que sin música, no llegamos ni a Altántida.