MaMilManeras por BabyDove

Padres en cuestión

Conozco a la paz. La siento en la respiración de Alma cuando duerme, en la primera mirada al abandonar el mundo de los sueños y en los movimientos pausados y delicados cuando despierta.

Conozco a la alegría. Convivo con ella. La puedo abrazar, le apreto los cachetes al darle besos y la descubro una y otra vez en esas sonrisas que invaden nuestro hogar.

Conozco a la señora paciencia. La veo cuando Lolo, mi gran compañero en este camino, ayuda a Alma a dormirse. Cuando le cantamos bajito o inventamos historias de peces que vuelan por el cuarto mientras intentamos cortarle las uñas.

Conozco a la benevolencia. Puedo contemplarla en sus ojitos color café achinados al sonreírnos. También en sus manos rozándonos las mejillas mientras dormimos bien acurrucados los tres.

Cuando sos padre se abre un portal de tiempo nuevo, diferente. Paralelo a las agujas del reloj mundano.

Cada hogar tiene su portal en donde encontrar y conocer las virtudes y poder superar los obstáculos. Cada familia; su forma. Me encantaría que todos los padres pudiéramos apreciarlo, cuidarlo y sostenerlo. Porque, entre las cuatro paredes de nuestra casa, somos los reyes creadores de un imperio gigante en el que amar y querer aprender deberían ser la única puerta de entrada.

¿Qué queremos cultivar en nuestro castillo? ¿Cómo lo estamos haciendo? ¿Qué nos gustaría que trascendiera de todo el entramado que hace a ese mundo?

Desde que soy mamá, ratifico que en este mundo materialista es muy fácil perderse. ¿Mi hijo necesita tantos juguetes? Si le doy todo lo que me pide, ¿será más feliz?

Cuando sos papá, muchas preguntas pasan por tu cabeza algunas noches de desvelo, de diálogo con otros padres, referentes o con uno mismo. Sin embargo, más allá de cada fenómeno al que nos tenemos que enfrentar, lo importante es intentar filtrar y darnos cuenta de cuáles son las que realmente necesitan de una reflexión profunda.

Por eso, a continuación les comparto algunas interrogantes que nos hacemos o hemos hecho con Lolo y que, quizás, dé pie a nuevas o viejas reflexiones:

  • ¿Qué es la felicidad?
  • ¿Qué es más trascendente: ganar más dinero o poder estar más tiempo con tus hijos?
  • ¿Qué tipo de entorno queremos para asentarnos como familia?
  • ¿Qué hábitos o acciones tenemos como adultos que no nos parecen buen ejemplo para nuestros hijos?
  • ¿Qué nos gustaría que recuerden nuestros hijos de nosotros?

Somos padres. Somos humanos. Nos equivocamos, dudamos, nos cuestionamos. Pero, más allá de las situaciones concretas, ¿qué aprendemos de ellas? Perdón, ¿aprendemos?